Empresa de selección de personal y reclutamiento en España

Golferich es una empresa de selección de personal con oficinas en Madrid y Barcelona y cobertura en toda España. Ejecutamos procesos completos de reclutamiento y selección, desde la definición del perfil hasta el seguimiento de la incorporación.

Qué incluye un proceso de selección de personal

Un proceso de selección bien ejecutado no consiste en filtrar currículos. Consiste en traducir una necesidad de negocio a un perfil concreto, localizar a los profesionales que lo cumplen —estén o no buscando trabajo—, evaluarlos con criterio y acompañar la decisión hasta que la incorporación está consolidada.

Ese trabajo se descompone en cuatro fases, y la calidad del resultado depende sobre todo de la primera.

Definición del perfil. Antes de reclutar hay que acordar qué se busca. Qué problema resuelve la incorporación, a quién reporta la posición, qué margen de decisión tiene, qué competencias son imprescindibles y cuáles son deseables, y qué ocurrió con las personas que ocuparon el puesto anteriormente. Una definición imprecisa en esta fase se paga en la última: procesos que se alargan, candidatos que no encajan y decisiones tomadas sobre criterios que nunca se explicitaron.

Reclutamiento y búsqueda. Combinamos las candidaturas que genera la publicación de la posición con la búsqueda directa de profesionales que no están en el mercado abierto. La proporción entre ambas vías depende del perfil: en posiciones de perfil amplio la convocatoria funciona; en perfiles escasos o directivos, la búsqueda directa es prácticamente la única vía con resultados.

Evaluación. Entrevista en profundidad, contraste de trayectoria y valoración del encaje con la cultura real de la organización. La evaluación técnica suele ser la parte sencilla; lo que determina si una incorporación funciona a dos años es el ajuste con el equipo, con el estilo de dirección y con el ritmo de la empresa.

Presentación y seguimiento. Entregamos una selección reducida con un informe individual por candidato que explica por qué está ahí y qué riesgos presenta. Acompañamos las entrevistas, asesoramos en la negociación de condiciones y mantenemos el seguimiento durante los primeros meses.

Reclutamiento y selección: dónde está la diferencia

Los dos términos se usan como sinónimos y no lo son. El reclutamiento es la fase de atracción e identificación: generar un conjunto suficiente de profesionales cualificados a los que evaluar. La selección es la fase de decisión: valorar, comparar y elegir.

Una empresa puede tener un problema en cualquiera de las dos y el síntoma es distinto. Si el problema está en el reclutamiento, llegan pocas candidaturas o llegan sin el nivel necesario. Si está en la selección, llegan candidatos válidos pero las incorporaciones no funcionan, rotan pronto o no rinden como se esperaba. El primer caso se resuelve ampliando el campo de búsqueda; el segundo, revisando los criterios de evaluación.

Trabajamos ambas fases dentro del mismo mandato porque separarlas rara vez tiene sentido: quien no ha participado en la definición del perfil difícilmente puede evaluar el encaje con solvencia.

Las ocho fases de un proceso completo, con sus plazos habituales, están detalladas en la guía del proceso de selección de personal.

Perfiles que cubrimos

Directivos y alta dirección

Direcciones generales, financieras, de operaciones y posiciones de comité ejecutivo. Son procesos donde la evaluación pesa más que la búsqueda y donde el criterio del consultor es determinante. Los gestionamos a través del servicio específico de selección de directivos, con metodología de búsqueda directa y evaluación en profundidad.

Mandos intermedios

Responsables de área, jefes de planta, managers de proyecto y coordinadores con equipo a su cargo. Es el segmento donde las empresas subestiman con más frecuencia la dificultad del proceso: se percibe como una selección estándar cuando la competencia por estos perfiles es alta y la oferta cualificada más escasa de lo que parece. Cuenta con servicio propio de selección de mandos intermedios.

Perfiles técnicos y especializados

Ingeniería, producción, tecnología y funciones donde la oferta cualificada es estructuralmente inferior a la demanda. En estos casos el proceso se parece más a un mandato de búsqueda directa que a una selección convencional, porque el profesional adecuado casi nunca está disponible en el mercado abierto.

Posiciones comerciales y de expansión

Direcciones y responsables comerciales, desarrollo de negocio y expansión territorial. Perfiles donde la trayectoria documentada de resultados es el criterio de evaluación principal y donde el contraste de referencias tiene un peso superior al habitual.

Cuándo externalizar la selección

Una empresa con departamento de recursos humanos consolidado puede resolver internamente buena parte de sus incorporaciones. Externalizar tiene sentido en situaciones concretas:

  • El perfil no está en el mercado abierto. Publicar la vacante no produce candidaturas del nivel necesario porque los profesionales adecuados no están buscando.
  • El proceso requiere confidencialidad. Sustituir a alguien en activo o explorar el mercado antes de decidir son escenarios donde no cabe publicar una oferta.
  • No hay capacidad interna disponible. Un proceso de selección bien hecho consume tiempo de personas que tienen otras responsabilidades, y hacerlo a medias sale caro.
  • Se necesita una lectura externa del mercado. Qué perfiles existen, qué condiciones exigen y qué es realista esperar en plazo y retribución. Esa información tiene valor con independencia del resultado del proceso.
  • El coste del error es alto. En posiciones con impacto directo en resultados, el precio de una incorporación fallida excede con mucho el de un proceso bien ejecutado.

Cobertura y proximidad

Operamos desde Madrid y Barcelona, y ejecutamos procesos en el resto del territorio. La proximidad importa menos de lo que se suele pensar en la fase de búsqueda —el mapeo de un perfil directivo rara vez se limita a una provincia— y más de lo que parece en la fase de evaluación, donde conocer el tejido empresarial local permite calibrar una trayectoria con precisión.

Cuando la posición exige búsqueda directa de perfiles que no están en el mercado abierto, el proceso se aborda con metodología de headhunting, que amplía el universo de candidatos al conjunto del mercado y no solo a quienes están en búsqueda activa.

Qué recibe la empresa

Además de los candidatos finalistas, un proceso de selección debería entregar información que la organización no tenía antes: qué perfiles existen realmente para esa posición, en qué franja retributiva se mueven, qué empresas los concentran y qué argumentos funcionan para atraerlos. Esa lectura del mercado suele ser tan útil como la propia incorporación, especialmente cuando la empresa prevé repetir procesos similares.

Si su organización necesita cubrir una posición y quiere valorar el enfoque más adecuado, podemos analizar el caso concreto en una primera conversación sin compromiso.

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